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El grupo Motacilla observando aves en Beltzenia hace más de 20 añosEste año 2012 comienza para los socios de Itsas Enara con la emoción de la mirada atrás y ver el largo camino, a veces no fácil, que hemos recorrido en estos 20 años de trabajo del grupo para favorecer el conocimiento y la protección de las aves. Como primer homenaje hemos subido dos archivos pdf en los que se puede leer el primer boletín Hegal Egiten del grupo y la primera memoria de actividades. Una labor de auténtica arqueología.

Nada más y nada menos que en el año 1992 cuando algunos, por ejemplo el que esto escribe, ni siquiera habíamos alcanzado de refilón los 18 años, la mayoría de edad, decidimos crear este grupo uniendo lo que entonces se encontraba bastante atomizado y además éramos minoría en una población que vivía de espaldas a la ornitología. En fin, ahora la ornitología tiene muchos adeptos pero sigue igual de atomizada, el ego humano es inconmensurable.

Por aquel entonces la Sociedad Oceanográfica de Gipuzkoa, conocida más fácilmente por Aquarium de San Sebastián, tenía una sección de aves y mamíferos marinos y a ella pertenecían de antiguo Rafa, Gorka, los Mugika, Peru Sabam, Edu Minguez o el que esto escribe. Seguro que me dejo a gente, éramos la élite donostiarra. Auténticos lores gipuzkoanos. Entrábamos al Aquarium, auténtico museo victoriano, cuantas veces queríamos. Algunos íbamos en regatas a ver las traineras desde allí y nos servían txakoli, atún, anchoas en salazón. ¡Qué tiempos! Es una pena que el modernismo destrozara aquella bella instalación y se transformara en lo que es ahora. Recuerdo que en mis largas vacaciones de universitario acudía todos los días de temporal a ver aves marinas al Paseo Nuevo de San Sebastián y si llovía me ponía en la ermita que ahora tampoco existe, algún alcalde cabrón la destrozó y en su lugar puso un hierro roñoso de Oteiza o escultorzuelo similar. Pero si llovía mucho entraba al Aquarium y veía marinas desde sus ventanales, rueda con el recuerdo una lagrimita por mi mejilla.

Pero sigamos con la historia, había otro grupo de ornitología, éste operaba en Txingudi y había empezado a reclamar que las marismas de Plaiaundi, Jaizubia, Islas del Bidasoa etc, se tenían que proteger, ¡pioneros!, se llamaban Motacilla y lo formaban gente como los hermanos Silva, los hermanos Ferreres, Mikel Etxaniz, Eva Fdez D’Arlas, Ricardo Salaberria …Para nosotros, aristócratas donostiarras, nos resultaban un poco extravagantes, iban en bicicleta a los sitios (nosotros en el coche de Rafa que era el motorizado, o en el coche de San Fernando como era mi caso), eran unos melenudos, vestían con dejadez…pero de limícolas y gaviotas sabían la leche. Alguno de los socios de Motacilla era a su vez miembro de la Coordinadora para la Defensa de Txingudi como el caso de Mikel Estomba, la relación entre la Coordinadora e Itsas Enara fue muy importante para conseguir que se aprobara el Plan Especail de Txingudi. Hubo una correcta reflexión y los dos grupos nos fundimos en uno, así surgió Itsas Enara Ornitologia Elkartea. Elegimos de presidente a la persona que más sabía y seguramente sigue sabiendo de aves de todo Gipuzkoa, Gorka Gorospe, que ha formado parte posteriormente del comité de rarezas de SEO/Birdlife y recientemente es coautor de la guía de buenas prácticas para el turismo ornitológico. Nos hemos sentido siempre muy orgullosos de haber compartido grupo, experiencias y conocimientos con Gorka.

Cuando la vida le llevó a Gorka a otras ciudades y ya no pudo seguir llevando el peso del grupo, fue éste cargado en las espaldas de Rafa, el actual presidente, fundador de Itsas Enara O. E. y yo me atrevería a decir que alma mater de aquel embrión de ornitólogos de aves marinas que nos unimos en torno al Aquarium.

Pero no sólo Gorka o Rafa han sido eminencias que como frutos maduros dio aquella incipiente asociación, tenemos que citar a Dani Garcia profesor en la facultad de biología de Oviedo, a Christian Gortazar ahora catedrático en sanidad animal y referente en epidemiología de fauna silvestre, Edu Mínguez experto en paiños e investigador antártico.

Mucho ha cambiado la ornitología en este tiempo, y para muestra un botón, os regalamos con la primera memoria de actividades de aquel año 1992 y con el primero boletín Hegal Egiten, el Hegal Egiten nº1 zenbk.

Están hechos y fueron hechos durante muchos años posteriormente, con máquina de escribir, los dibujos a plumilla y todo cortado y pegado como un collage posteriormente fotocopiado. Gorka era un manitas y Eva Fdez D’Arlas que llevo la secretaría y la redacción de los Hegal Egiten también. No nos informatizamos hasta muchos años después, con los conocimientos de Josemi Debesa, ¡quién lo iba a decir!, ahora nuestro Hegal Egiten es un blog.

Pero todavía hubo cambios más profundos, la idiosincrasia del ornitólogo. Entonces la población no se imaginaba que pudiera haber alguien que fuera a ver pájaros, no existían los viajes organizados a lugares remotos a ver rarezas. Bueno en parte si, nos íbamos a las Cañas, a Pitillas o a Orx. Ir a Francia a 40 km de la frontera de Irún, ¡uf! Eso era el extranjero, toda una aventura en terreno hostil. ¿El Delta del Ebro?, mi novia y yo llegamos en autobús hasta Barcelona, tren a Tortosa, minubus a Deltebre y allí alquilamos bicicletas para una semana, con la guía Peterson en el bolsillo.

¿Y en cuanto al equipamiento? Los prismáticos eran los rusos de 5.000 pts, 30€. El telescopio era auténtico lujo inalcanzable para casi todos. La ropa de monte no existía, llevábamos el pantalón viejo de pana y el jersey de lana que nos cosió nuestra madre. Ahora 30 € no sirve ni para comprar un adaptador telescopio cámara de fotos, o ni una tarjeta de memoria. Swarovski, Kowa… No deja de parecerme que ahora que hay la posibilidad de llevar dinero colgado del cuello, moda en el vestir, guías caras o monografías a color, viajes a sitios remotos, ahora que se puede ostentar, ahora que hay un mercado, crece un interés diferente por las aves, ni mejor ni peor, diferente.

Tenemos que recordar también a los dos socios que nos abandonaron definitivamente, Enrique Rubio y Peio Ipintza. Al primero lo recordamos cada vez que salimos con nuestros kayak a ver aves marinas y al segundo nos lo encontramos todas las veces que subimos a Zelatum y notamos como su espíritu empuja a las aves migratorias que luchan contra el viento sur en el viaje otoñal.

¡Felicidades compañeros, este es nuestro año!

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