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laguna de San Lorenzo, Plaiaundi

Descripción

Las marismas de Txingudi son un humedal litoral, fruto del encuentro entre el mar cantábrico y el río Bidasoa. Es un espacio altamente transformado y antropizado, no obstante se trata de un espacio natural de gran valor tal y como lo demuestra su designación como ZEC Txingudi -Bidasoa, ZEPA –Txingudi (ambas figuras de la Red Natura 2000) y su pertenencia al convenio de RAMSAR, el tratado internacional más relevante en cuanto a la protección de humedales se refiere. Su situación geográfica, enclavada entre los Pirineos y el Golfo de Bizkaia, añade mayor valor si cabe al de la propia marisma pues se encuentra en plena ruta migratoria del paleártico occidental, lo que convierte al espacio en un refugio migratorio de primer orden.

 

 

 

Principales especies

  • Residentes: zampullín común, garza real, garceta común, garcilla bueyera, martinete común, cisne vulgar, ánade azulón, ánade friso, halcón peregrino, busardo ratonero, zarapito real y trinador, andarríos chico, gaviota patiamarilla, gaviota sombría, gavión, focha común, gallineta, rascón, martín pescador…
  • Estivales: chorlitejo chico, milano negro, carricero común…
  • Invernantes: colimbo grande, zampullín cuellinegro, somormujo lavanco, cormorán grande, cerceta común, ánade silbón, cuchara europea, chorlitejo grande, chorlito gris, archibebe común y claro, aguja colipinta y colinegra, correlimos común, vuelvepiedras, agachadiza común y chica, gaviota reidora, pájaro moscón, escribano palustre…
  • En migración: espátula, garza imperial, ánsar común, cerceta carretona, pato colorado, águila pescadora, avoceta, cigüeñuela, correlimos gordo, menudo y zarapitín, andarríos grande, combatiente, charrán patinegro, pechiazul, carricerín cejudo, carricero tordal…
 
Anade friso Cisne vulgar Fochas

  

Itinerario 1: Plaiaundi

  • Grado de dificultad: baja 
  • Longitud: 2,7 km.
  • Inicio del recorrido: Parking del area de Plaiaundi

Plaiaundi es el primer ejemplo de restauración ambiental de un estuario cantábrico a nivel estatal (año 1998). El proyecto de restauración ha permitido la recuperación de 23.4 hectáreas, convirtiendo una zona altamente degradada en un mosaico de hábitats propio de la zona media y alta del estuario. Entre ellos destacan la marisma, las lagunas intermareales (2) y las lagunas dulceacuícolas (2). Presenta altos valores de diversidad ornítica, pudiéndose observar a lo largo de un ciclo anual unas 170 especies de aves. Su cercanía al centro urbano de Irun hace que sea una zona muy visitada. Cuenta con equipamientos para el uso público, como son un parking, zona de picnic, 5 observatorios, 2 torres en altura y un centro de información abierto al público.

Desde el aparcamiento tomamos el sendero de entrada al espacio natural. A los pocos metros se encuentra Ekoetxea Txingudi, un centro de información permanente sobre las marismas de Txingudi. Una vez pasada ésta, el camino propuesto se toma a mano derecha y discurre entre las dos lagunas de agua dulce. En las mismas se puede observar zampullín común, Ardeidos (garceta común y martinete principalmente), anátidos tales como el ánade azulón, ánade friso y en función de estación, cerceta común, porrón común y moñudo y otros. También rálidos (focha común y gallineta principalmente), limícolas varios, gaviotas de diferentes especies, martín pescador, etc… Sorprende la cercanía de las aves al camino, lo cual asegura una buena observación de las mismas. Siguiendo el camino, una vez atravesadas las instalaciones deportivas adyacentes, se llega a un mirador a la marisma. Es un buen punto para el avistamiento de limícolas (siempre teniendo en cuenta las mareas). Desde aquí nos dirigimos a la izquierda hasta llegar a otro mirador. Otro excelente punto para la observación de limícolas, láridos, ardeidos, anátidas,… Todos ellos muestran querencia por los limos marismeños a la hora de alimentarse y descansar, al igual que la espátula, un migrador regular entre agosto y octubre. En los postes existentes no es difícil, en época apropiada, disfrutar de la presencia del águila pescadora. Otras aves que muestran querencia por los postes son los cormoranes grandes, que utilizan los mismos para secar su plumaje. Siguiendo el sendero (que discurre paralelo ahora a la ría y al aeropuerto) y siempre teniendo en consideración el régimen mareal y la fenología, podemos avistar colimbos grandes, zampullines comunes y cuellinegros, somormujos y gran número de limícolas y láridos. A medio camino entre el mirador y un cruce de caminos, existe un observatorio hacia la laguna intermareal de Txoritegi. Muchas aves utilizan la isla existente como refugio cuando la marea está alta. Una vez llegados al cruce de caminos, optamos por obviar el de la izquierda y seguimos recto con la intención de bordear la laguna de San Lorenzo. Tres observatorios jalonan ésta laguna que destaca por su diversidad ornítica. Todos los observatorios aseguran buena vista y seguramente sorpresas si se tiene calma y paciencia. Atentos a los juncales y las agachadizas chicas (en invernada) y a los limos que se extiende debajo de los observatorios si se pretende descubrir pechiazules en los equinoccios de primavera y otoño. Espátulas sedimentadas en la migarción otoñal, ardeidas, anátidas, rálidos, láridos, limícolas, etc… están asegurados buena parte del año. Una vez rodeada la laguna se toma el sendero que se dirige a la derecha y se vuelve al punto de inicio de nuestro itinerario.

 

Itinerario 2: Jaizubia

  • Grado de dificultad: baja 
  • Longitud: 5,2 km.
  • Inicio del recorrido: Parking cercano a la sociedad Jaitzubia, en la zona de Telleriaurrea.

Jaitzubia, tal y como se concibe en la actualidad, es fruto de un proyecto de restauración ambiental realizado en 2004, el cual revertió aproximadamente 25 hectáreas de parcelas con vocación agrícola en zonas de marisma dominadas por carrizal (el más amplio de Gipuzkoa) y pequeñas masas de agua dulce (3). Se encuentra en las faldas del monte Jaizkibel, lo cual aporta una gran riqueza paisajística a toda el área.

Desde el aparcamiento tomamos el sendero diáfano que nos introduce en el espacio natural. En unos minutos llegaremos a un mirador en altura situado encima de un búnker de la guerra civil recuperado. Es un buen punto para tomar el pulso a la zona. Siguiendo el camino llegaremos al punto denominado Antonzolo. Se trata de un pequeño lagunazo formado por uno de los arroyos que desciende desde el monte Jaizkibel. Entre los alisos, sauces y juncales podremos observar sin excesiva dificultad zampullines comunes, ánades azulones, gallinetas y fochas. Inmediatamente después llegamos al área denominada Zarauztzenezpi. Aquí el carrizal es el auténtico protagonista. Una gran extensión y homogeneidad ofrece refugio y alimentación a una avifauna de difícil detección, pero no por ello importante. Rascones, carriceros, carricerines y otras aves forman parte de una comunidad interesante. Más adelante llegaremos a otra pequeña masa de agua dulce, Aingiraportu, que se encuentra junto a una pequeña caseta de madera. Nuevamente zampullines, azulones, fochas comunes y gallinetas se dejarán ver sin excesivos problemas. Llegados a este punto nos dirigiremos por la carretera que cruza el espacio natural hasta llegar a la laguna de San Joakin. Es la mayor de todo el ámbito de Jaitzubia. Aquí se dan cita zampullines (reproductor), cormoranes, ardeidos (garza real y garceta común), anátidas (principalmente ánade azulón y ánade friso, ambos reproductores), limícolas (aunque la abundancia y riqueza es ostensiblemente menor que en Plaiaundi), rálidos (reproductores como el rascón, la gallineta y la focha común), rapaces y un buen puñado de especies de paseriformes. La corta distancia a la lámina de agua, permite nuevamente obtener una visión cómoda de las especies existentes. Desde San Joakin, nos desviaremos hacia nuestra derecha por un camino que discurre paralelo entre la ría de Jaitzubia y la propia laguna. Enseguida nos situaremos en la otra orilla del área de Zarautzenezpi, tras pasar por el Centro san Pablo, y el carrizal y sus habitantes volverán a ser los protagonistas del itinerario. Un corto paseo sin mucho interés dado la cercanía del mismo a la carretera N-638 nos dejará, tras pasar el puente de Telleriaurrea en el punto de inicio.

 

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